martes, 1 de abril de 2008

Diego Guerrero se defiende (II)


En otro mail Diego Guerrero critica mis posts sobre la utilidad marginal (en el anterior sólo repetía las típicas letanías fracasadas de la teoría del valor trabajo) a través de 47 breves comentarios. En general, los comentarios no pasan de reflexiones propias de Cruz y Raya o Los Morancos, sin entrar en la cuestión. Aun así, daremos respuesta; en este post a las 17 primeras y en los dos siguientes a las 30 restantes. Mi texto original irá en azul y la "respuesta" de Guerrero en cursiva.

1) “Lo cierto es que, realmente, la utilidad no se deriva del consumo, sino la consecución de los fines del actor”

¿El que tiene un euro sólo puede tener fines por valor de un euro?

Ignoro cómo ha leído Guerrero mis textos; entendiéndolos desde luego no. Primero, el dinero no mide el valor, el dinero es valorado. Difícilmente un bien que puede cambiar de valor puede servir de unidad estándard (es como si cada día el "metro" pudiera tener una longitud pero no tuviéramos forma de saberlo). No sólo eso, dado que el valor es ordinal, no existe medición posible. Segundo, el dinero no la única manera de conseguir los fines del autor, una de las críticas que le hice a Guerrero fue, precisamente, reducir el ámbito del valor sólo a las mercancías. Quien sólo tiene un euro sólo podrá adquirir mercancías con precio de un euro, pero quizá esa mercancía se dirija a fines muy valorados; o, desde luego, puede perseguir fines muy valorados cuyo medio no pase por el dinero. Por ejemplo salir de paseo, hablar con un amigo, o tomar el Sol.

En ninguno de estos casos se consume nada (salvo que entendamos que se consume tiempo, aunque más bien el tiempo se emplea de una manera determinada). Por tanto, mi crítica a Guerrero, que no ha entendido, sigue en pie.

2) “Las ‘acciones’ de estas personas [se refiere a las austeras] no les son útiles en absoluto (pues no se dirigen a consumir, sino a alcanzar fines distintos del consumo) y la pregunta pertinente será, pues, ¿por qué actúan?

Aquí confunde consumo con compra, como es habitual en los utilitaristas. Un austero puede disfrutar consumiendo su música, sus libros o su televisión. Pero los consume en casa, no en el mercado. Para recibir utilidad no hace falta comprar compulsivamente.

Desde luego que no, ni siquiera hace falta consumir. Puse el ejemplo de las austeras no para justificar la compra, sino para ilustrar mi punto anterior, esto es, que la utilidad no se deriva del consumo, sino de la aptitud de los medios (que puede ser el propio trabajo) para conseguir los fines del actor. Una persona puede disfrutar reflexionando, ¿qué consumo está practicando ahí? ¿Cómo explica esa acción humana? Más bien parece que quien tiene estrechas miras de la actividad humana es Guerrero, no un servidor.

3) “Es un "hecho" objetivo que el valor es subjetivo”

La valoración que hace el sujeto es subjetiva, of course, pero el precio es objetivo, y es ese precio objetivo el que interesa a la teoría del valor mercantil.

El precio es objetivo, pero el precio no es valor, sino una ratio de intercambio que ha surgido en función de unas valoraciones previas. La formación del precio no puede disociarse de los valores subjetivos. La acción humana se guía en función de esas valoraciones y es precisamente la acción humana la que engendra los precios. Los precios son un resultado de la acción, y la acción es conducida por los valores subjetivos. Por tanto el valor es previo al precio y queda enteramente determinado por éste; sin esa gradación de preferencias las acciones variarían de tal manera que los precios variarían inevitablemente. Opinar lo contrario resulta equivalente a decir que los precios no tienen nada que ver con la acción del hombre; es independiente a ésta, son los precios los que dirigen la acción. Pero aquí caemos en una contradicción, ¿no decíamos, incluso Guerrero, que el valor era subjetivo? Entonces, ¿cómo puede el actor seguir un curso de acción que considera inútil y perjudicial?

En definitiva, el tipo de hombre que tenemos con el esquema marxista no es el de un actor, sino el de un autómata que reacciona a los precios. Lo cual es simplemente absurdo, en tanto una buena parte de las acciones humanas nada tienen que ver con los precios (y habría que suponer que los precios siempre han estado ahí, creados por Dios y no por los hombres).

4) “El problema es que el valor NO es mensurable”

Ése es el problema de la teoría utilitarista. El valor objetivo sí se puede medir y de hecho se mide.

El valor no puede medirse. Guerrero debería explicar cuál es la unidad de medición del valor. ¿La moneda? ¿Cómo puede un bien cuyo valor cambia ser una unidad estándard? Si cada día el metro tuviera una longitud distinta, ¿qué tipo de medición sería esa? Simplemente afirmaríamos que esta distancia mide esta distancia, pero nada más. Y, a diferencia de las magnitudes físicas, el valor no es una magnitud, sino una jerarquía.

5) “Partiendo del error de la necesidad de medición, Guerrero continúa…”

¿Pero qué coño de teoría del valor es una teoría que considera un error medir los valores? ¿Se imaginan una teoría del mundo físico que no quiera medir las cosas que analiza? Pues bien, el mundo social es un subconjunto del mundo físico.

La incapacidad de Guerrero de distinguir entre física y economía es sintomático de las malas conclusiones a las que llega. Si la economía está en el mundo físico y todo lo que está en el mundo físico puede analizarse a través de los métodos cientistas de la física, entonces la economía es un subconjunto de la física. Grandioso. El problema ahora es, ¿qué tipo de ciencia física es aquella que no puede medir el amor, la esperanza, o la pereza? Vaya, qué cosas. La física queda refutada por el hecho de que el amor se haya en el mundo físico y no puede medirse. Lástima.

En realidad, la economía tiene que ver con las ideas, con las impresiones que el ser humano tiene del mundo físico. Son esas impresiones las que determinan la acción y por tanto las decisiones relevantes para la economía. Todo lo demás es irrelevante. Por ejemplo, ¿qué relevancia económica tiene que en el universo físico pueda existir una civilización extraterrestre con un progreso infinitamente mayor al nuestro? Ninguna. Si lo ignoramos y no están a nuestro alcance, como si no existieran. Si bien, desde un estudio físico de la economía deberíamos tenerlo en cuenta, ya que aprovechan recursos cada vez más escasos. Recursos de los que no tenemos ni constancia pero que existen. ¿Ciencia económica?

6) “El valor se otorga en función del valor "esperado", es siempre "ex ante"; no se experimenta nada, sino que se espera experimentar”

Eso será el valor imaginario de los utilitaristas o la valoración subjetiva. Pero el valor o precio objetivo no se otorga por nadie: se determina objetivamente por las relaciones sociales que se expresan en el trabajo fragmentado de las diferentes empresas capitalistas. ¿Qué tendrá que ver que Fulano aprecie mucho o poco una pluma que le dejó su padre en herencia? El mercado la valora objetivamente de otra manera y por otras razones.

Nuevamente Guerrero muestra su completo desconocimiento de la economía. Ya he explicado el proceso de appraisement empresarial consistente en la fijación de un precio al que cree puede retribuir a sus factores productivos y al que conseguirá un interés mayor que invirtiendo el capital en proyectos alternativos. De todas formas, el precio no es el valor, conviene insistir.

El valor guía la acción humana y ésta el precio. Los precios no se forman sin intervención de la acción. Imaginemos que hoy todo el mundo aprecia la mercancía X, y se producen 1000 unidades. Pero, al día siguiente, la gente deja de apreciar esa mercancía (por ejemplo, porque se ha anunciado que es cancerígena). Las "relaciones sociales que se expresan en el trabajo fragmentado de las diferentes empresas capitalistas" siguen siendo las mismas, pero su precio se hundiría. La razón es que nadie estaría dispuesto a pagar un precio tan elevado como antes (porque la utilidad marginal del precio anterior superaría a la utilidad marginal actual del producto).

De la misma manera el ejemplo de la pluma es malísimo. Si Fulano es propietario de la pluma y la aprecia mucho, las relaciones de producción de ESA pluma en el mercado son irrelevantes. Fulano exigirá un precio mucho más alto por la pluma que si no tuviera un valor sentimental. Si nadie valora más la pluma que el precio que exige Fulano, ésta no se venderá y Fulano se quedará con ella. No habrá precio de mercado para esa pluma.

7) “Imaginemos un stock de cinco unidades… Cuando consuma una de ellas, el stock se reducirá en una unidad y, por tanto, el valor marginal aumentará”

Estos utilitaristas no sólo no saben qué es la producción sino tampoco el consumo. En la realidad se están consumiendo continuamente unidades de los stocks existentes de las diferentes mercancías, y sin embargo su valor no cambia… mientras no varíen las condiciones de producción (trabajo).

Buen intento de manipulación, el problema es que puedo poner el párrafo entero. Yo dije en realidad: "Imaginemos un stock de cinco unidades; si la caricatura (no intencionada) que Guerrero efectúa de la utilidad marginal es que el valor se otorga conforme se consume, ¿cuál sería la unidad marginal? Cuando consuma una de ellas, el stock se reducirá en una unidad y, por tanto, el valor marginal aumentará. De manera que cada unidad tendría valor por sí misma y la paradoja del agua y los diamantes quedaría sin resolver."

Pero bueno, poco más podemos esperar de él. Veamos, al consumir una unidad de un stock de cinco unidades, la utilidad puede aumentar... o no. Si el fin al que doy satisfacción no es el menos valorado de los que el stock me permitía, obviamente no variará. En caso de que satisfaga el fin menos valorado, la utilidad de una unidad de las cuatro que me quedan sí que aumentará, dado que la unidad marginal servirá para satifacer el fin marginal que es más valorado que el fin que acabo de satisfacer.

Pero, de todas formas, la crítica de Guerrero no se sostiene. Claro que se están consumiendo y produciendo unidades cada día... y su valor no cambia (esto es discutible, no voy a entrar en análisis históricos que no me interesan, pero vamos, creer que siempre que se produce un cambio de precio se debe a las condiciones objetivas de producción es ingenuo). Esto se debe a que la necesidades satisfechas sólo lo están temporalmente y, al cabo de un tiempo, vuelven a emerger. En el caso de los alimentos es evidente. Pero en el del resto de bienes más o menos duraderos también; una vez depreciados hay que volver a consumir. Como los ritmos de depreciación de cada bien son distintos, los empresarios tienen una demanda continua de bienes, incluso duraderos.

Pero lo que viene a decir Guerrero es: si las necesidades que cubren los cinco sacos fueran satisfechas de una vez para siempre con el consumo de los sacos, su precio no variaría. Lo cual es absurdo, pues nadie querría adquirir más sacos, por mucho que las condiciones de producción no hubieran cambiado.

8) “el sujeto no necesita cuantificar su placer. Lo único que requiere es ser capaz de discriminar cuáles son los fines prioritarios para modular su acción en consecuencia. No necesita ni constancia ni un patrón de medición. Basta con que su acción sea, en todo momento, la mejor, la más adecuada”

Aparte de la jerarquía de necesidades, que nadie cuestiona y que no tiene nada que ver con cómo se forman los precios, podemos preguntarnos: “Vale, cada cual compra lo más adecuado en cada momento, o incluso no lo compra porque no tiene dinero, pero ¿se puede saber qué tiene eso que ver con los precios? Fulanito se compra un Mercedes porque es lo más adecuado para él, y yo me compro un 600 porque es lo más adecuado para mí? Aparte de que es una manera curiosa de hablar, ¿qué tiene eso que ver con los precios de ambos coches?”

Guerrero no es capaz de captar todas las interrelaciones de la economía, y es una pena, porque parece que le pone interés. Veamos, todo el mundo podría comprar un mercedes siempre que ahorrara lo suficiente. En una economía primitiva esto podría suponer estar 20 años fabricándolo (suponiendo que supieran cómo), ya que habría que extraer los metales, fundirlo, modelarlos... Trabajo exclusivo en un Mercedes que debería ser "apoyado" a través de un fondo de subsistencia que permitiera al individuo consumir mientras se dedica a producir el mercedes. En una economía moderna, significa satisfacer las necesidades de los consumidores y abstenerse a consumir otros productos hasta haber ahorrado lo suficiente como para comprarlo. Si todo el mundo quisiera comprar un Mercedes -y ésta fuera su prioridad- se experimentaría una recolocación de los factores productivos, tanto trabajo como capital, hacia la producción de Mercedes, lo cual incrementaría sobremanera su número. Sin embargo, esto provocaría la disminución de la producción de otros bienes y servicios.

Dado que la gente no quiere consumir solamente Mercedes sino una amplia gamma de otros bienes y servicios, ¿qué sentido tendría ampliar la producción cuándo los Mercedes se quedarían, al precio actual, sin poder venderse? Sólo se incrementarían los costes sin elevar los ingresos, ya que para colocar los correspondientes Mercedes adicionales en el mercado debería reducirse su precio. Ésta es la significación que tiene la utilidad marginal en la fijación del precio. Si el empresario de Mercedes amplía la producción deberá reducir el precio, o en caso contrario consumirá parte de su capital en pérdidas. Si la gente realmente quisera consumir más Mercedes (es decir, si estuviera dispuesta, o bien a producir más, o bien a consumir una cantidad menor de bienes de los que consume ahora), la producción de Mercedes se ampliaría, reduciendo las de otros productos (que no podrían pagar el superior precio por los factores productivos que se quedaría Mercedes precisamente porque no podrían incrementar los precios de sus productos habida cuenta que la utilidad marginal de los consumidores con respecto a ellos es menor).

9) “Aunque no pueda cuantificarlo, sé que me gusta más la carne que el pescado. ¿Cuánto más? Lo ignoro, pero ello no imposibilita mi conocimiento acerca de mis preferencias.”

Vale, voy a mirar el prospecto de una medicina reciente: incluye, entre otras cosas, “carboximetilalmidón de sodio” y “silicato alumínico magnésico”, dos mercancías que por supuesto tienen precio en el mercado (si no lo creéis, preguntádselo a GlaxoSmithKline). ¿Cuál prefiero? Yo lo ignoro, pero a lo mejor Rallo sí lo sabe. En cualquier caso, esta sabiduría nada tiene que ver con los precios. Y recuerden que hay como dos millones de mercancías presentes (sin contar con que otros utilitaristas insisten en que las mercancías son distintas para cualquier punto del tiempo, cualquier diferente contingencia, etc.)

Pocos, más bien ningún, consumidor adquirirá los medicamentos en función de sus componentes (salvo algún experto que sepa diferenciar sus efectos). Sin embargo, las empresas farmacéuticas sí saben cómo producir los medicamentos. De la misma manera, las empresas que les provean los componentes (en caso de que sean distintas) valoraran las materias primas que sean necesarios para fabricarlos en función de sus usos alternativos (o utilidad directa). ¿Y de qué dependen esos usos alternativos? Precisamente de los fines (marginales) de los consumidores. Imaginemos que el "silicato alumínico magnésico" (sé que voy a decir una burrada muy gorda) sirve para producir Mercedes. Su propietario puede vendérselo a la farmacéutica o la empresa Mercedes. ¿De qué dependerá su elección? De quien pague más por ese componente. ¿Y de qué dependerá la disposición al pago de Mercedes o la farmacéutica? De cuanto estén dispuestos a pagar los consumidores por sus productos, esto es, de su utilidad marginal.

Si el silicato alumínico magnésico es muy escaso y su utilidad en la producción del último coche Mercedes que se espera que se venda es mayor que su contribución a la producción del primer medicamento, entonces irá a parar a Mercedes. Y, por supuesto, esas utilidades depeden de la valoración de los consumidores.

En otras palabras, no es necesario que los consumidores valoren todos y cada uno de los componentes de un bien que adquieren (de hecho no lo hacen a menos que ese componente sea relevante para la funcionalidad del bien, esto es, para la satisfacción del fin que persiguen: por ejemplo, un coche de papel sería mucho menos valorado que uno de chapa), ésa es tarea de los empresarios que, cuando son capaces de pagar un mayor precio por las materias primas al esperar vender los productos por un cierto precio, consiguen hacer afluir las materias primas y los factores productivos.

10) “Yo doy cinco euros por un libro porque considero que el valor del libro es superior al de los cinco euros. No doy cinco euros porque considere que el valor del libro son "cinco euros"; en ese caso, ¿para qué efectuar el intercambio?”

No se entera. El problema no es ése. La cuestión es que, siendo lo que dice así para cualquier mercancía, ¿por qué vale más un coche que un zapato? ¿Qué determina esos valores diferentes? (Dejo de lado que la afirmación de que todo el mundo sale ganando con el intercambio es sólo una forma de ensalzar la economía capitalista sin ningún fundamento, ya que uno de los problemas del capitalismo es que impide a la gente intercambiar y adquirir cosas que necesita y que en otro sistema podría obtener; los parados por ejemplo no intercambian dinero por las cosas que no compran porque el mercado de trabajo los expulsó de su empresa).

Claro que el problema es ése. Los bienes no se intercambian por igualdades de valor, sino por desigualdades. ¿Por qué vale más un coche que un zapato? Para producir un coche los consumidores tienen que renunciar a muchos más bienes y servicios que en el caso de un par de zapatos, esto significa que sólo se producirán coches cuando su disponibilidad a adquirirlos sea más elevada que la del resto de bienes. El empresario puede producir un coche, pongamos, a 6000 euros de coste y los consumidores están dispuestos a pagar 7000, por tanto se vende y se establece ese precio. En cambio, para producir un par de zapatos los costes son mucho menores, quizá 30 euros. Puede que la disponibilidad al pago de los consumidores sea de 1000 por un par de zapatos (o más), sin embargo, en una industria con semejantes márgenes de beneficio afloraría rápidamente la oferta y haría disminuir su precio. Esto no significa dar validez a una teoría del valor-coste, ni mucho menos. Los costes no son más que precios y, esos precios se pagan en función de los usos marginales a los cuáles puede dirigirse la producción que, como hemos dicho más arriba, depende de la disponibilidad a pagar de los consumidores (que será mayor cuanto mayor sea su utilidad marginal).

Para ampliar la producción de automóviles habría que adquirir factores productivos de otras líneas productivas, lo cual incrementaría los costes, y para vender esos coches adicionales habría que disminuir el precio, lo cual probablemente disminuiría el ingreso.

11) “se adquirirán unidades mientras el valor del fin adicional conseguido a través de una nueva unidad sea mayor que el valor del fin marginal al que se renuncia”

Si me compro una barra de pan con el euro que tengo es que el aprecio o necesidad que tengo de ese pan es mayor que el de, por ejemplo, un periódico. Pero eso no explica por qué valen lo mismo en el mercado.

Básicamente digo lo mismo que lo que acabo de explicar. Por qué el pan y el periódico valen lo mismo (en caso de que así sea) en el mercado ya lo hemos explicado en el caso del coche y del zapato. Los bienes a los que se ha de renunciar para producir periódicos o panes son bastante reducidos (en comparación con, por ejemplo, la producción de automóviles), lo cual hace que sus proveedores tengan que aceptar un precio más bajo y, por tanto, los vendedores puedan expandir la demanda de sus bienes a través de la reducción del precio. Si los proveedores tuvieran ofertas mejores por su productos, los panaderos tendrían que pagar más para producir pan y, en consecuencia, si no quieren quebrar, incrementar el precio. El punto importante que valida la teoría de la utilidad marginal es que, precisamente, si ese incremento del precio del pan supera la utilidad marginal de los consumidores, el panadero dejará de vender y quebrerá (o disminuirá el tamaño de su negocio), de manera que esos factores productivos quedarán liberados y afluirán a otras producciones.

12) “Los empresarios que puedan pagar mayores rentas (por esperar percibir un mayor precio) y ACIERTEN, serán los que triunfarán en el mercado. Ésa es la competencia típica del proceso de mercado”

Al revés: triunfarán los que, ofreciendo la misma calidad, lo puedan hacer a un coste inferior. O bien los que, ofreciéndolo al mismo precio, dan un producto de mayor calidad. Porque el cliente se rige por la relación calidad/precio, pero esto, que es válido para todas las mercancías, no explica el diferente valor de cada una de ellas.

¿Y por qué deberían aceptar los proveedores de factores productivos los precios más bajos? Obviamente, de entre aquellos que consigan adquirlos, triunfarán los que tengan menores costes. Pero los adquirirán aquellos que puedan pagar una mayor renta: y podrán pagarla los que esperen un precio de venta mayor por sus productos. Es decir, Guerrero confunde la economización con el appraisement de los factores productivos. Sólo los bienes cuya utilidad marginal se espera superior se producirán, lo cual también significa que se producirán en la cantidad adecuada, dado que una cantidad superior disminuiría su utilidad marginal y será incapaz de retribuir (y retener) a los factores productivos.

13) “Repetimos: sólo es necesario conocer la jerarquía de nuestros fines, algo que el actor conoce en cada instante perfectamente”

Insiste en lo del “carboximetilalmidón de sodio”… Pues vale.

Como ya hemos visto, el argumento del "carboximetilaldimón de sodio" es una parida monumental. Pero bueno, estamos hablando con un marxista.

14) “Como hemos explicado, el proceso de mercado opera de otra forma; pagan a los factores sus productividades marginales descontadas sobre las ventas de los productos a un precio anticipado”

¿Cuáles son las respectivas productividades marginales del “carboximetilalmidón de sodio” y el “silicato alumínico magnésico”. Sencillamente no “producen” por separado. Sólo producen juntos, en la mezcla específica de la medicina correspondiente a la que van a parar gracias al trabajo.

Precisamente, la productividad "marginal" se refiere a la productividad de una unidad adicional de "silicato alumínico magnésico" y no a la productividad DEL "silicato alumínico magnésico" como una totalidad. Efectivamente no producen por separado, por tanto, el empresario sólo adquirirá uno y otra cuando haya podido adquirir ambos. Si, por ejemplo, es incapaz de comprar el carboximetilalmidón de sodio, no se planteará adquirir el silicato alumínico magnésico y, en todo caso, el precio que estará dispuesto a pagar el empresario por ambos no podrá superar el precio al que espera vender el fármaco (no tenemos en cuenta el interés para simplificar), que a su vez dependerá de la utilidad marginal de los consumidores.

15) “Si yo elijo A a B es porque prefiero A a B, ¿y qué significa preferir? Que A me proporciona mayor utilidad que B”

…O que no tengo dinero para comprar B, o que no conozco la existencia de B, etc. En cualquier caso nada de esto explica por qué los precios son precisamente los que son.

No, si yo elijo A a B es porque, dadas las circunstancias presentes, prefiero A a B (si no conoces de la existencia de B, difícilmente puedo elegir A a B, cuando B no entra en mis cálculos). Ello no significa tampoco que esa persona sea irrelevante: sus acciones siguen comandadas por el valor y, por tanto, modificará la estructura de mercado. Por ejemplo, podría trabajar más (con lo cual influirá en su salario), ahorrar más (con lo cual influirá en el tipo de interés) o buscar nuevas oportunidades de negocio (con lo cual influirá sobre los restantes negocios). De la misma manera, si el empresario B se vuelve más eficiente, podría facilitar una rebaja del precio de B que permita a ese consumidor (que obviamente es tenido en cuenta) adquirir el bien B antes que A en caso de que así lo prefiera.

Pero, en todo caso, repito: si yo elijo A antes que B se debe a que la elección de A en este momento es la más adecuada. Si no tengo dinero para adquirir B, podría no haber adquirido A para ahorrar y adquirir B, pero no lo hago por multitud de posibles factores: preferencia temporal, concurrencia de otros costes (por ejemplo, si sólo podré adquirir B si renuncio a A y, además, trabajo más)...

16) “La curva de demanda es siempre decreciente, no por preferencias reveladas concretas, sino por la utilidad marginal decreciente”

Primero decía que no se puede medir cardinalmente la utilidad, ni era necesario hacerlo, y ahora va y mide nada menos que su derivada (eso es la utilidad marginal): ¿En qué quedamos?

Ya le he dedicado un post a este tema. La derivada, matemáticamente, es una aproximación a la utilidad marginal, pero NO es la utilidad marginal. Es increíble que Guerrero lo equipare de una manera tan acientífica. Hablar de utilidad marginal implica necesariamente hablar de derivadas y, por tanto, de medición. Error gravísimo.

Pero además, parece que Guerrero tampoco se ha aprendido el temario neoclásico. Las funciones de utilidad neoclásicas no expresan valores, sino grados. Son susceptibles de transformaciones monotónicas, esto es, agregarlas, restarlas, multiplicarlas o dividirlas sin que afecte a la posición jerárquica del bien. En otras palabras, lo importante de la función f(x)=2x y de la función f(y)=3y, para los neoclásicos, es que una unidad del bien y tiene una utilidad ordinalmente mayor que una unidad del bien x. Los propios neoclásicos dicen que la utilidad no es 3 o 2, sino que 3 expresa una superioridad jerárquica a 2 (esto es, puede ser 3 o 24; 24 no expresaría que y es 12 veces más valorado que x, sino sólo que es más valorado).

Otra cosa es que el arsenal matemático en economía llegue al absurdo, pero esta es otra cuestión.

17) “Lo único que realmente necesitamos saber para todo ello [es decir, para determinar la curva de demanda] es lo siguiente: a) el valor es la significación de un fin, b) la unidades iguales de un mismo medio permiten conseguir fines de una menor importancia (ordinalismo), c) por tanto, los medios adicionales, al estar afectos a fines menos importantes, tendrán un valor decreciente (utilidad marginal decreciente).”

Como el medio es el dinero, lo que dice Rallo es que un euro no vale lo mismo que otro euro. ¿No sabe que a los capitalistas y al mercado les da igual un euro que otro? No, no lo sabe.

No, el caso del dinero es completamente distinto. Lo explico aquí. Es un bien líquido y su utilidad marginal decrece, en consecuencia, muy despacio. Es evidente que Guerrero no ha entendido el concepto de liquidez tratado por Menger; otro fallo que el marxismo debería haber corregido.